"Cuando ya no podemos cambiar una situación dada, la vida nos desafía a cambiarnos a nosotros mismos."
Esta frase de Viktor Frankl que acabo de leer ha dado en el clavo: es sencilla, es bien sabida, pero me ha dado la solución a situaciones en las que estaba pensando. Un amigo mío, ya fallecido, decía "Conviene recordar a diario lo que, a diario, de puro sabido, se olvida". Qué razón tenía. Y es que no por mucho sabidas las cosas las llevamos a la práctica con facilidad... Se nos olvidan a menudo.
Frankl, el de la frase, estuvo preso en campos de concentración nazis de 1942 a 1945. Él sobrevivió, pero su familia no. En medio del inmenso sufrimiento, observó la importancia que tienen nuestras elecciones, actitudes y respuestas a los desafíos de la vida.
Las vacaciones son un momento ideal para echar la vista atrás, agradecer el curso y darnos también cuenta de que hay cosas que no han salido como queríamos, hay personas que no han actuado como esperábamos, hay situaciones que se han enquistado, etc. Muchas no dependen de nosotros.
Y a veces hay que dejar de luchar contra lo que no depende de nosotros y aceptar el regalo que nos da la vida: cambiarnos a nosotros mismos, mejorar.
Y hete aquí el verano, que nos permite parar, con serenidad, para reflexionar, para imaginar cómo queremos empezar el nuevo curso con otra energía, con una mirada distinta. Qué podemos cambiar en nosotros para afrontar con nuevas perspectivas lo que no nos gusta.
Gracias a Dios, la vida no es estática:es una mejora continua, un reto apasionante. Cambiarnos a nosotros mismos, mejorar, no se improvisa. Requiere parar, pensar, planificar y actuar (y siempre, con espíritu deportivo, comenzar y recomenzar de nuevo).
¡Feliz verano!
Esta frase de Viktor Frankl que acabo de leer ha dado en el clavo: es sencilla, es bien sabida, pero me ha dado la solución a situaciones en las que estaba pensando. Un amigo mío, ya fallecido, decía "Conviene recordar a diario lo que, a diario, de puro sabido, se olvida". Qué razón tenía. Y es que no por mucho sabidas las cosas las llevamos a la práctica con facilidad... Se nos olvidan a menudo.
Frankl, el de la frase, estuvo preso en campos de concentración nazis de 1942 a 1945. Él sobrevivió, pero su familia no. En medio del inmenso sufrimiento, observó la importancia que tienen nuestras elecciones, actitudes y respuestas a los desafíos de la vida.
Las vacaciones son un momento ideal para echar la vista atrás, agradecer el curso y darnos también cuenta de que hay cosas que no han salido como queríamos, hay personas que no han actuado como esperábamos, hay situaciones que se han enquistado, etc. Muchas no dependen de nosotros.
Y a veces hay que dejar de luchar contra lo que no depende de nosotros y aceptar el regalo que nos da la vida: cambiarnos a nosotros mismos, mejorar.
Y hete aquí el verano, que nos permite parar, con serenidad, para reflexionar, para imaginar cómo queremos empezar el nuevo curso con otra energía, con una mirada distinta. Qué podemos cambiar en nosotros para afrontar con nuevas perspectivas lo que no nos gusta.
Gracias a Dios, la vida no es estática:es una mejora continua, un reto apasionante. Cambiarnos a nosotros mismos, mejorar, no se improvisa. Requiere parar, pensar, planificar y actuar (y siempre, con espíritu deportivo, comenzar y recomenzar de nuevo).
¡Feliz verano!
Publicado originalmente en Linkedin, en agosto de 2025.

No hay comentarios:
Publicar un comentario