viernes, enero 02, 2026

Nosotros no somos nuestro vehículo




Nosotros NO somos nuestro vehículo.

El otro día estuve en la presentación del último libro de Xavier Tarré. En la presentación, me encantó la intervención, muy sentida, de Esther Casademont Ruhí. Fue una preciosa aportación en la que habló de la esencia de las personas y, en concreto, hizo una metáfora inspiradora: en este mundo, nos dijo, todos hacemos un viaje, y cada uno de nosotros, para hacerlo, recibimos un vehículo.

Algunos reciben un Ferrari, para correr. Otros reciben un avión, para verlo todo desde arriba... otros reciben un patinete o una moto, para sortear los obstáculos rápidamente. Otros reciben un tanque o un bastón. Otros van en patines....

Y seguia: muchas veces en la vida nos confundimos a nosotros mismos con nuestros vehículos. Y nos decimos "¿yo porque tengo un bastón y no tengo un Ferrari?", o cosas por el estilo. Y es un error. Compararse es de las cosas que produce más tristeza y no produce ningún bien. Pero es que además nuestros vehículos (nuestra manera de ser, nuestro cuerpo, nuestras capacidades) NO somos nosotros. Es una trampa.

Hoy me ha llegado un vídeo de Mario Alonso Puig, muy interesante, en el que le preguntan qué sería de él si le quitasen todos los títulos....y habla también de esto mismo, de que nosotros no somos nuestro vehículo, no somos nuestros títulos, no somos lo que tenemos, o la manera concreta de estar en el mundo...

Así responde: "Si me quitan los títulos de médico, conferenciante, escritor, si me quitan la nacionalidad de español, si me quitan las dos funciones más importantes que ejerzo en la vida, que son como padre y esposo, si me quitan todo eso y tengo la sensación de que no soy nada, es que no me conozco. Porque lo más bonito es cuando a ti te preguntan quién eres y lo que contestas es "yo soy". No tienes que decir yo soy médico, sino yo soy. Porque tu esencia, tu yo profundo, no tiene que ver con lo que tienes, un título, una responsabilidad, sino con lo que eres.

Y sigue "muchas personas están tan apegadas a lo que tienen, que si les quitas eso, entran en una cosa que se llama vacío existencial o angustia óntica. Es decir, la sensación de que desaparecen. Y no, en ese momento empiezan a descubrir quiénes son" Interesante.

Tanto en la vida personal como profesional, dejemos de comparanos, haciéndonos de menos: todos tenemos la misma dignidad. Todos tenemos los elementos necesarios para ser felices: somos suficiente. Todos tenemos nuestras cosas buenas y nuestras cosas malas y la gran perdida de tiempo en este mundo es compararnos. Lo que debemos hacer es dar lo máximo con lo que hemos recibido y disfrutarlo. Al 100%

Publicado originaramente en Linkedin, hace 5 meses.

No hay comentarios: