viernes, enero 02, 2026

El futuro es de quien sepa conectar





Aquí estoy, esperando el vuelo, tomando un café en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv. Dos abuelos coreanos sonríen mientras hablan en la tablet con su nieta que está a miles de kilómetros. La pantalla se convierte en puente: la voz viaja, los ojos brillan, la distancia se acorta.
Al mismo tiempo, mientras venía en el bus, he leído dos informaciones que van en la misma línea: muchos jóvenes temen que la inteligencia artificial arruine sus carreras, por una parte. Por la otra, un alto directivo de Google lo confirma: lo que antes hacían cientos, ahora lo hacen tres.

Y pienso: entre esas dos imágenes está la clave.

La tecnología puede asustar si solo la miramos como amenaza. Pero también puede acercarnos, amplificar lo humano, darnos más tiempo para lo esencial.

El futuro del trabajo no será de quien más sepa usar una máquina, sino de quien mejor sepa conectar con otras personas. La empatía, la creatividad, la escucha, la capacidad de cuidar y de imaginar no pueden reducirse a código.

La inteligencia artificial cambiará la forma de trabajar. Sí. Pero lo que nos hará únicos seguirá siendo lo mismo que hace sonreír a esos abuelos frente a una pantalla: lo humano.

En eso está nuestro valor. En eso tenemos que centrarnos.

(La foto la ha hecho la IA: no me atrevo a pedirle una foto a estos entrañables abuelos 😄)

Publicado originalmente en Linkedin, en agosto de 2025.

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