"No te olvides de crear cada día. Es lo tuyo". Hace unos días me encontré, tras más de 10 años sin verla, a una persona que me ayudó mucho en mis inicios profesionales. Hablamos un rato, me pidió unos datos y le envié un mensaje de WhatsApp con esa información. Me respondió de vuelta con un gracias y con esas palabras que he puesto al inicio: "No te olvides de crear cada día. Es lo tuyo". Yo soy periodista y me dedico bastante, entre otras cosas, a escribir. Con eso de "crear cada día" se refería, supongo, a escribir.
Ese día había estado en un funeral que me impactó, y tras considerar si escribir algo o no, me llegó el mensaje en cuestión. Lo vi como una señal. Escribe, pensé, aunque te parezca una tontería. "Crea cada día. Es lo tuyo". Y escribí un post que llegó a tener 500 likes y un alcance de 50.000 visualizaciones, algo que no me había pasado antes.
En realidad, me impactó mucho más la frase recibida que la repercusión de ese escrito. Y hoy me ha vuelto a la cabeza. Esa persona me ayudó hace 20 años en mi primer trabajo y, tras muchos años sin vernos, con una sola frase vuelve a impactarme con fuerza. No es que tuviera especiales dudas profesionales, ni me dijese algo que no supiera, pero, de repente, una frase te recoloca, te refuerza, te anima, te reta. Una sola frase. 10 palabras. Cuánto poder.
Y es que -hablo por mi- quizá no estamos acostumbrados a recibir ni dar feedback positivo suficiente, a confirmar a las personas en su camino, a ser amables y dedicarles un tiempo para decirles todo lo buenos que son, y en qué brillan y en qué cosas son buenos, aquellas cosas con las que hacen del mundo un lugar mejor. No hay que hacer las cosas por el "like", pero un buen "like", con hondura, de la persona correcta, ¡Cuánto anima!
Publicado en Linkedin, hace 8 meses.

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